19 de marzo de 2016

Felicidades, valiente.

Una herida tuya es mas dolor en mi que en ti. Aquel médico me lo confirmó con cada palabra que explicaba como había salido todo. Me temblaban las piernas.

Te vi salir y pronunciaste mi nombre al verme. Lo sentí con tanto cariño que nunca había sonado tan bonito.

Gracias Papi.

Por ser mi juguete de pequeña, mi coherencia de adolescente y mi seguridad de joven.
Por todas la noches de cosquillas y canciones antes de dormir.
Por aguantar mis ansias de jugar en los sitios más inusuales. Y jugar siempre que lo pedía.
Por los cuentos mal contados.
Por tus millones de abrazos y besos necesarios.
Por no tener nunca  un "No" sin "por qués" para mi . Por darle razón a todas mis dudas y motivos a mis soluciones.
Porque siento tu fuerza en cada paso que doy.
Por plantarle cara a lo feo de la vida. Por seguir dándome lecciones. Y por seguir con la cabeza levantada y la misma fuerza que cuando empezó.
Por facilitarme tanto la vida. Por compartir la tuya conmigo. Y por hacerme feliz, incluso en la distancia.

Gracias por ser valiente.

Felicidades Papá.
Este es, sin duda, tu día.
Te quiero.

30 de noviembre de 2015

Noviembre discorde.

La canción que Noviembre hizo sonar no fue mi favorita.


Nunca me supuso un problema la mala música hasta que tuve que sentarme a escucharla sola.
Antes apenas me angustiaba. Cualquier sonido desagradable se solucionaba con un abrazo. Cambiaba simplemente porque sonaba en confianza. Porque quienes la escuchaban conmigo sabían de mi desagrado. Y, ni siquiera siendo músicos, la cambiaban.
Que las notas de tu canción no fueran acorde a tu melodía era sencillo de solucionar.  Tan sólo se trataba de decirlo y antes de terminar de hacerlo ya se escuchaba diferente.
La magia de los míos es exactamente esta.


Supe que a Noviembre solo lo bailaría yo. Pero los pasos que la música me enseyó en este tiempo, los aprendí. Por fin lo conseguí. Ahora me siento y escucho incluso la que me hace sentir mal. Me siento y me levanto. Estudio. Escucho. Veo. Hablo. Camino. Pienso y siento. Y puedo escucharla, cantarla y bailarla. Por fin conseguí quitarme las manos de los oídos.
Ahora se de la importancia de hacerlo. De solucionarte tú a ti misma. De subir escalones sí o sí, tarareando siempre la canción que Noviembre o sus amigos decidan tocar.

Treinta notas disonantes y discordes que sonaron a inseguridad y nostalgia. Sin duda, la canción que Noviembre hizo sonar no fue mi favorita.

Así que la hice mía. Y hoy, cantando, termino de bailarla.


2 de octubre de 2015

Esquila.

Me da rabia. 
Me preguntan y me da rabia no conseguir respuesta. 
Es como cuando suena tu canción más especial, te preguntan cual es y tu respondes con título y autor. 
Y quizás sea más tuya que de él mismo. Y sea la nana que la abuela te cantaba de pequeña, o la que supuso el comienzo de tu historia de amor, o la que acompaña todas las quedadas con tus mejores amigos, o la que siempre suena cuando vives algo especial.

Y tu respondes... ¿Con título y autor? 
Me da rabia. 

Algo así me pasa cuando me preguntan por ti. Y yo explico lo que eres de formas sencilla. Y me da rabia contestar. Porque siento no conseguir que lo entiendan. Nunca se definirte tal y como te siento. 

A veces cuento nuestro encuentro más especial, e intento que imaginen:

Primeras noches de otoño y frío.  Todo listo para volver al cole por la mañana. Cenas y ves la serie de los jueves en el sofá con Mamá y Papá. Con la sensación de proteccion. De estar en tu sitio sin que nada ni nadie te falte. Sabiendo que lo que parece una noche de rutina más, acabrá por ser especial.
 Y te vas a dormir pronto, como si así llegara antes... 
Creo que es la única noche del año que no ponía pegas para ir a la cama. La única. Porque sólo se repite una cada 365. Esperas un año para 5 minutos de sentimiento. De sentimiento puro, que solo tu eres capaz de crear en mi. 
Duermo esperando a que me despiertes. Por poco no amanece y por fin te escucho venir. 
Mamá viene a asegurarse de que no me estoy perdiendo ese momento. Me da un beso, y vuelve a su cama. 
Y en mi recorre un escalofrío. Y no se nunca darle un porqué. Tan sólo siento. 

Siento vivir un momento único. Nervios. Siento querer compartirlo. Tener fe por unos minutos y creer en quien cantas. Privilegio de escucharte desde mi cama. Siento querer a los míos. Admiración por uno de ellos que te hace ser. Y que siempre me hizo vivirte desde más cerca. Me haces valorar lo que tengo. Lo que soy. Donde estoy. Y de donde soy. 
Yo cuando estás siento diferente. Pienso diferente. 

Me da rabia de quién no te conoce. Y de quién no es capaz de sentirte cuando te explico. 
 Todos deberían vivir este y todos los otros momentos que regalas durante  tus 9 noches.
Todos deberían saber de ti. 

Nunca nadie debería definirte, tú eres sentimiento. Y quizás, por eso, nunca sepa responder. 




11 de septiembre de 2015

Verano del 15

No necesité hacer un equipaje más que para fin de semana. Ni viajar más que pocos kilómetros. Sin embargo el destino fue el mejor de todos mis veranos.

Tenéis la culpa... lo hacéis siempre mejor.

https://www.youtube.com/watch?v=1eHyj1KIbBg&feature=youtu.be

31 de agosto de 2015

Vivir, vivir y, luego, vivir.

Estaba dispuesta a salir una noche de feria más cuando vi una postal de Mallorca encima de mi escritorio.
Inmediatamente me senté y sonreí. Supe que se trataba de ti y que no sería tan solo una postal. Leí..


"El chico me comentó que tenía dos pasiones: la fotografía y el viaje, o viajar y la fotografía. No supo definirme cuál iba primero realmente. Nosotros veníamos de pasar un "nochón" de fiesta increíble y estábamos muertos en vida de la resaca. Empecé a ver la multitud de postales que el chico había fotografiado. A la vez me acordé de aquello que me dijiste: "eres un pureta, estás hecho un viejo". Pensaba en todo lo que nos queda por ver, que nos vamos de este mundo y aún nos quedarán multitud de lugares por descubrir. Volví a esa reflexión que me soltastes de "eres un viejo" y decidí comprarte una postal. Únicamente para escribirte esto. Para plantearte mi reflexión sobre la vida, no desaprovechar ni un segundo. Lo mismo que nos pegamos una noche loca, tener el entusiasmo de recorrer caminos y descubrir nuevos mundos. Voy a intentar seguir haciendo mi vida así, y te invito a que tú también. Y que cuando, de verdad, "seamos viejos", sonriamos al pensar todo lo que hemos vivido."

Moví la cabeza sonriendo y sin parar de llorar. Otro empujón. Otra vez tu haciéndome sentir. Otra vez tan especial. 

Siempre me despiertas cuando más dormida estoy para que viva feliz la realidad. Sabes mejor que nadie el cómo y el cuándo sin darte pistas.

No pude evitar el escalofrío. Ni la sonrisa. Ni las lágrimas. Ni la emoción.
Te busqué y te abracé de la manera más sincera que encontré.

Gracias por cuidar tanto tus pasos. Por pisar siempre teniendome en cuenta. Y por no olvidar nunca ser hermano.

Fue el principio y la sonrisa de una gran noche.
 Fueron las ansias de seguir viviendo. Contigo y como tú.